Científicos descubren profundos cañones en fiordos Patagónicos cerca de Caleta Tortel

El Río Baker es el río más caudaloso de Chile. Sus fuertes corrientes de agua forman impresionantes valles y cascadas que dan forma al paisaje en el sur de la región de Aysén. Ahora, un equipo de científicos belgas y chilenos descubrió que la acción erosiva del Rio Baker no termina en Caleta Tortel donde el río desemboca en el fiordo Martinez, sino que continúa hasta el fondo del fiordo.

Aunque mapas batimétricos de los fiordos Patagónicos existen desde hace más de 100 años, la mayoría tienen una resolución muy baja, con una medición aproximadamente cada kilómetro. En septiembre de 2016, un grupo de científicos belgas y chilenos instaló un equipo de medición multihaz de alta-resolución a bordo de la lancha Sur-Austral de la Universidad de Concepción para mapear los detalles del fondo marino en los alrededores de Caleta Tortel. Durante dos semanas, los investigadores, liderados por el Dr Sebastien Bertrand de la Universidad de Gante en Bélgica, navegaron los fiordos para adquirir datos de batimetría con una resolución espacial de 5 metros. Recolectaron más de 4 millones de puntos batimétricos precisamente ubicados por GPS en una superficie de 100 km2.

 

“Esos datos de alta resolución nos han permitido ver la presencia de profundos cañones submarinos en el fondo de los fiordos Martinez y Steffen” dice Elke Vandekerkhove, la primera autora del estudio. Esos valles submarinos empiezan al frente de los ríos Baker y Huemules y llegan a más de 250m de profundidad. Representan una incisión de más de 30m en los sedimentos al fondo de los fiordos y tienen hasta 500m de ancho. Según Bertrand, los cañones todavía están activos. Son tallados por corrientes de fondo que ocurren cuando hay crecidas de ríos. No representan antiguos valles que fueron inundados. “Las corrientes de fondo son particularmente fuertes en la región de Caleta Tortel”, explica el investigador, “porque los ríos están alimentados por agua de deshielo, que contiene una gran cantidad de arcillas glaciales”. La presencia de sedimento glacial significa que el agua está muy densa y cuando entra a los fiordos, puede hundirse y generar corrientes de fondo. “Otros fiordos alimentados por voluminosos ríos sin influencia glaciar, como el fiordo Aysen, no tienen cañones tan profundos” dice Bertrand.

Además de mostrar la presencia de profundo cañones, los datos permitieron observar que el fondo del fiordo presenta muchas marcas de ondulación, similares a las observadas en playas, pero de varios metros de alto. Los resultados de la investigación, que fue publicada en la revista internacional Marine Geology, son “inéditos al nivel del país” dice el Dr Brian Reid, co-autor del trabajo e investigador del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) en Coyhaique.

 

Para Vandekerkove, quien está haciendo un doctorado sobre las crecidas del Rio Baker en el pasado, este estudio es una primera etapa antes de usar los sedimentos del fiordo para reconstruir la frecuencia de los vaciamientos de lagos glaciales (fenómeno conocido como GLOF) en la región. “Tener este mapa nos permite elegir los mejores sitios de muestreo para obtener registros sedimentarios” dice Vandekerkhove. Además, conocer la morfología del fondo marino es muy útil para planificar el crecimiento de la región, por ejemplo para la instalación de cable submarinos, y para futuros estudios científicos. Debido a su localización entre los campos de hielo sur y norte, esos fiordos son particularmente sensibles al cambio climático y siguen atrayendo la atención de científicos de todo el mundo.