Columna de Opinión: La educación pública desde los ojos de un repitente

Autor: Erick Alvarado Navarro,
Puerto Aysén, agosto 2020

La educación pública como la conozco yo, no es como nos hacen creer que es, debido a que con la falsa propaganda nos hacen creer que todo está bien cuando no es así, por ejemplo me gustaría que las instalaciones educacionales fueran óptimas para nuestra comodidad y que se preocuparan más por nuestra salud mental y no solamente por una simple y ordinaria nota. Fue mi propia experiencia y vivencias en el sistema público tanto en básica como en media que me llevaron a una visión crítica frente a la educación pública.

Yo venía de una realidad completamente diferente, del campo, y la pequeña escuela rural no me había advertido de cómo iba a ser el “verdadero” sistema educativo. Fue duro para mi adaptarme al nuevo ritmo, lo cual se reflejó rápidamente en mis notas, con 7 años yo ya sabía que no formaría parte de los estudiantes prodigiosos de esa generación, de la siguiente, ni tampoco de los que vendrían.

Repetí 1ero, 4to y finalmente 6to básico. Mi reflexión de cada vez que repetía era la misma: «¿para qué voy a pasar de curso?», una pregunta sin respuesta y me atrevería a decir que es la de muchos, incluso de los que no han repetido y que han pasado de cursos por inercia. Desde mi opinión crítica y postura personal, las escuelas nos hacen pasar de curso sin propósito individual. Claro, se nos enseña las cosas básicas; leer, escribir, sumar, restar  y muchas otras cosas más, sin embargo, se le da más prioridad a las materias básicas, que a enseñarnos a respetar a una mujer o a ser una persona crítica e integral. Pero la gran pregunta aquí es: ¿Por qué nos están educando de una forma no crítica? Simplemente, llegamos a este camino de la educación, desde mi punto de vista, siendo un número más, mentes vacías que hay que llenar.

Me dirijo al sistema como tal por el simple hecho de que, si bien hay profesores/as realmente comprometidos/as con los y las estudiantes,  su aprendizaje y crecimiento, el sistema educativo les impone trabas, para que se mantengan limitados en qué pueden y no pueden hacer.

Mi visión del sistema educativo actual es la de un sistema que oprime a aquel que genera un pensamiento crítico e independiente. El sistema somete tanto a los estudiantes como a los educadores a cumplir ciertos roles rígidos. Visto desde mis ojos y de mi experiencia, hay profesores que te enseñan y profesoras que te fomentan el pensamiento autónomo y no programado; está claro que no solo van a cumplir su trabajo. Tuve la suerte de tener estos profesores y profesoras para darme cuenta que no es su culpa, sino más bien la de un sistema educativo decadente y autoritario, que finalmente quiere estudiantes que sigan al pie de la letra las indicaciones sin darles las herramientas necesarias para generar cambios reales y desarrollar un pensamiento crítico. Como diría un gran educador y pensador Paulo Freire: “No hay diálogo si no hay un profundo amor al mundo y a los hombres*.”

*Se entiende que hace referencia a la humanidad.