COVID-19 GENERA RIESGO DE CONTRAER INFECCIONES MÁS GRAVES A MENORES Y ADULTOS CON CARDIOPATÍAS CONGÉNITAS

  • Se estima que el 1% de los niños que nacen en Chile presentan una cardiopatía congénita y el 10% de ellos, tienen una condición más delicada.

Santiago, 15 de abril de 2020.

El Covid-19 al igual que el resto de los virus respiratorios puede infectar a los niños portadores de una cardiopatía congénita y generar desde un cuadro viral suave (a veces asintomático), hasta una bronconeumonía grave con insuficiencia respiratoria secundaria.   Como concepto general los niños con cardiopatías congénitas no corregidas son un grupo de riesgo de desarrollar infecciones más graves, con mayor probabilidad de alcanzar falla respiratoria. Esto se asocia a los cambios funcionales que genera la cardiopatía congénita en el sistema cardiorespiratorio y a las alteraciones nutricionales e inmunológicas que pueden asociarse a su falla cardíaca de base.

 

Daniela Chávez, madre de una pequeña con cardiopatía congénita y Presidenta de la Fundación Corazones Luchadores, comenta lo crucial que es la protección, el cuidado y tratamiento en estos menores ante contingencia. “para los pequeños que padecen algún tipo de cardiopatía el coronavirus  puede ser fatal, por lo tanto, no sólo el cuidado que les brindemos a nuestros niños y niñas es muy importante, sino que también, el uso de un tratamiento adecuado es vital para mantenerlos en buenas condiciones”.

 

Para el cuidado de menores afectados por esta patología, lo fundamental es disminuir el riesgo de contagio, tanto de ellos como de los padres y de las personas que lo rodean, favoreciendo las estrategias de aislamiento social y el lavado de manos frecuente. Mantener la comunicación con el equipo de salud para reprogramar controles que no sean estrictamente necesarios y continuar con el tratamiento farmacológico de su cardiopatía si es el caso.

 

El médico Ricardo Eltit, pediatra y cardiólogo infantil explica que «los síntomas de este cuadro, al igual que cualquier otra infección viral, se pueden iniciar con o sin fiebre, decaimiento, inapetencia y tos irritativa. Quienes requieren de un mayor cuidado y en algunos casos hospitalización, son los menores que presentan dificultad respiratoria o están muy decaídos y/o han dejado de alimentarse adecuadamente. Los pacientes más graves pueden requerir incluso cuidados intensivos y conexión a ventilación mecánica. En el caso de los lactantes que son portadores de Cardiopatías Congénitas (fundamentalmente las no corregidas), el riesgo de evolucionar con cuadros severos es mayor».

 

 

Hay medidas simplemente preventivas y cotidianas para ayudar a prevenir la propagancia del virus e incluso las enfermedades respiratorios. Estas incluyen las siguientes:

  • Evitar el contacto cercano con personas enfermas.
  • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  • Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón por al menos 40 segundos. Usar un desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol si no hay agua y jabón disponibles.
  • Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar y luego tirarlo a la basura.
  • Limpiar y desinfectar los objetos y las superficies que se tocan frecuentemente.

Las mascarillas no sirven en pacientes sanos. Sólo deben de ser usadas por personas contagiadas o de riesgo.