En la senda del milagro agroexportador

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Celebramos un importante avance legislativo para la Agricultura Chilena, tras la aprobación del TPP11 en la Cámara. Haberse restado del CPTPP hubiese sido no valorar todo lo que hemos avanzado en los últimos 30 años en materia agrícola. Un trabajo sistemático que nos ha llevado a obtener excelentes resultados el año 2018, creciendo en un 5.8%, avance que no tendríamos sin los tratados y acuerdos internacionales que ha convenido Chile con el resto del mundo. No podemos desconocer que el desarrollo agrícola depende en gran medida del acceso a los mercados mundiales, en un país con tantas posibilidades productivas y menos de 18 millones de habitantes, debemos abrir nuestras fronteras, no cerrarlas, siguiendo a potencias agroalimentaria como Australia, Nueva Zelanda o incluso Perú, quienes ya están suscritos a este acuerdo. Quedarnos atrás sería dar ventaja y dificultar las opciones de comercialización de nuestros productos agrícolas.

Debemos aceptar la invitación del Presidente Sebastián Piñera a trabajar para “emparejar la cancha y en tal sentido la aprobación del CPTTP es necesaria para poder poner a disposición de nuestros productores mercados de mayor valor.

Nuestro desafío como Gobierno y como Ministerio es hacer partícipe a la agricultura familiar campesina y para ello estamos trabajando en un plan de asociatividad que permita a pequeños productores generar alianzas entre sí y trabajar unidos para generar mayores volúmenes y así llegar al mundo con nuestros productos. Significa ingresar a mercado de 502 millones de personas y entablar relación comercial con 11 países ¿Cómo restarse a esto?

Así mismo, es fundamental, para la agricultura y en particular para la fruticultura, el UPOV 91. Tema relevante para nosotros en la región de Aysén, puesto que tenemos importantes posibilidades con un mercado en marcha produciendo frutas de calidad, recordar que el 70% de las variedades protegidas por el registro del SAG corresponden a frutales, 18% a especies agrícolas y el resto a forestales. Se entiende como necesidad que nuestros productores tengan a mano aquellas variedades demandadas por los mercados de destino. Pero ¿qué va a pasar? quienes las hayan creado o desarrollado van a querer comercializarlas con países que les aseguren que su propiedad intelectual sea protegida. Debemos defender la propiedad privada, es este uno de los principios que ha permitido el milagro agro exportador de nuestro País.

Es fundamental proteger, a través de este convenio el material genético, sabiendo que de ello depende el 60% del resultado del emprendimiento agrícola. Además, pensando en que UPOV91 es una herramienta que permite a los agricultores acceder a mejores variedades y semillas que logran en periodo de cosecha mejores rendimientos y precios.

Con 57 países que ya están suscritos a este estándar, quedarse fuera es restarle potencial de desarrollo a nuestros campos.