Escaños reservados indígenas continúan entrampados en el Senado

Sin novedades cerró la sesión de esta mañana en la Comisión de Constitución del Senado por los escaños reservados indígenas, cuya votación ha sido aplazada nuevamente y la nueva fecha aún no está en agenda. Para los pueblos originarios es prioritario que se respete el derecho a la autoidentificación, y que sean escaños adicionales (supernumerarios) proporcional al Censo 2017 y que estos sean también paritarios.

El retraso en la votación se debe al mecanismo de elección de constituyentes indígenas; por una parte, el oficialismo y la derecha proponen la creación de un nuevo padrón electoral indígena, mientras que la oposición plantea la mantención del padrón universal. También surge la definición de quiénes podrán ser candidatos constituyentes y el número de cupos reservados, que podrían ser entre 8 y 25. Hoy quedó de manifiesto, de parte de quienes expusieron, la solicitud de dos cupos, como mínimo, por cada pueblo, esto también se enfrenta a que si la representación debería o no ser proporcional a la cantidad de habitantes de cada pueblo originario. En Chile la población indígena representa al 12,8% , de acuerdo al censo del 2017, Aymara (156.754 habitantes), Diaguitas (88.474), Quechua (33.868), Atacameños (30.369), Changos (4.700), Mapuche (1.754.547), Colla (20.744), Rapa Nui (9.399), Kawésqar (3.448) y Yagán (1.600). A todo lo anterior se suma la consideración de incorporar a las comunidades afrodescendiente reconocidas legalmente en abril 2019. “La propuesta de la creación de un padrón especial indígena (PEI) siguiendo los datos de la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI) es un acto arbitrario desde la institucionalidad, porque no se condice con la realidad nacional de presencia indígena. No estamos hablando de un grupo de gente, estamos hablando de culturas, ricas y diversas, de nuestras raíces y del respeto a la autodeterminación de los pueblos que merecen estar representados en el proceso constituyente, para una Nueva Constitución Plurinacional, con consistencia y dignidad”, comenta Julio Ñanco, de RD Aysén.

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Dichos registros podrían plantearse como una base referencial, pero no son excluyentes, puesto que la Ley Indígena (19.253) promueve la autoidentificación y reconoce como tales como indígenas a quienes “mantengan rasgos culturales de alguna etnia indígena, entendiéndose por tales la práctica de formas de vida, costumbres o religión de estas etnias de un modo habitual o cuyo cónyuge sea indígena. En estos casos, será necesario, además, que se autoidentifiquen como indígenas”, como señala el artículo 2 letra c de dicha ley, es decir, personas con o sin apellidos evidentemente indígenas. “Hay que dejar fuera el paternalismo estatal y la institucionalidad que nos limita. No estamos hablando de las mismas características electorales, no son cupos parlamentarios, se trata de la representación de cada uno de los pueblos originarios, pero se continúa en la misma lógica de siempre, hegemónica y excluyente”, agrega Ñanco.

La votación por los escaños reservados indígenas urge, mientras tanto, va poniendo en tensión el ambiente tras el triunfo del Apruebo y de la Convención Constitucional, y los procesos que siguen. Para Claudio Nash, académico de la Universidad de Chile y Dr. en Derecho, “lo que está sucediendo con Escaños Reservados es la mejor expresión de la histórica exclusión de los pueblos indígenas. El  Parlamento está poniendo en tensión la legitimidad de la constituyente. Muchas banderas mapuche, lindos discursos, pero ahora, silencio.”

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