Los secretos de la grabación de Thriller, contados por el ingeniero que trabajó en el álbum

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Bruce Swedien fue el hombre que trabajó mancomunadamente con Michael Jackson y Quincy Jones en uno de los discos más exitosos de la historia. Acá parte de su experiencia en aquella época.

California, Estados Unidos, 1982. En ese tiempo y espacio Michael Jackson, acompañado por el productor Quincy Jones, trabajaban en los estudios de grabación Westlake Studios. Aquellas sesiones entre ambos desembocaron en Thriller, sexto disco del cantante y bailarín estadounidense.

El álbum rápidamente se convirtió en uno de los más exitosos: fue el más vendido en la historia hasta agosto del año pasado, momento en que un compilado de Eagles llamado Their Greatest Hits (1971–1975) lo superó. Eso sí, como un álbum concebido desde un inicio, sigue siendo el primero.

Por lo mismo, reducir los análisis solo a Michael Jackson y/o Quincy Jones en un trabajo de tal magnitud es simplista. Así, uno de los pilares importantes de Thriller fue Bruce Swedien. Ganador de cinco premios Grammy (tres por Jackson -uno de ellos por Thriller precisamente- y dos por Jones), el ingeniero trabajó con Donna Summer, Barbra Streisand y Paul McCartney, además de participar en Off the wall de Jackson.

“Cuando conocí a Michael (Jackson) me impresionó mucho. Michael fue el más grande de todos, y realmente único”, confesó Swedien a la revista Músico Pro.

Bruce Swedien.

Thriller y el Acusonic Recording Process

Una de las cosas más particulares del álbum de Jackson es que la frase “Recorded and mixed by Bruce Swedien using the Acusonic Recording Process” (“Grabado y mezclado por Bruce Swedien usando el Proceso de Grabación Acusonic”) viene en él. ¿Y qué será ese “Proceso de Grabación Acusonic”? En resumidas cuentas es la chapa que le pusieron al método de grabación de Swedien.

En él, sincronizó máquinas de cintas de 24 pistas de tal manera de poder sacar máximo provecho de estas. Algunas cintas que ocupó para grabar, no las volvió a utilizar hasta la mezcla, para que así no perdieran fidelidad. Y pese a que tenían disponible lo mejor del mundo digital en esa época, se decantaron por lo analógico.

Dentro de lo anterior, también potenció el sonido estéreo, buscando aumentar la sensación de amplitud. “Estas verdaderas imágenes estéreo agregan mucho a la profundidad y claridad a la producción final”, contó el ingeniero a Sound on Sound.

Para ello, usaba un par de micrófonos en sus grabaciones. Por lo mismo, vale la pena pasar a…

Apartado técnico

Pese a que en su colección de micrófonos ostenta algunos como AKG C414 EB, Neumann U67 y Telefunken U47 (además del frecuente Shure SM57), Swedien cuenta a Sound on Sound que Thriller lo grabó con un Shure SM7. “Se me permitió la libertad de escoger el micrófono y nadie dijo una palabra, solo lo hice. Utilicé el Shure SM7 en la mayoría de las voces principales de Michael y eso hizo levantar algunas cejas”, recordó el ingeniero.

La batería de algunas canciones también tuvo un tratamiento puntual previo a su grabación. Para ello, Swedien construyó una plataforma, con la que grabó “Rock with you” en Off the wall. En Thriller la ocupó para “Billie Jean”. ¿La razón? “Es para evitar que los sonidos de baja frecuencia -como bombo y toms- se acoplen con la superficie del piso y que esto sea captado”, aseguró el ingeniero en Make Mine Music, su biografía.

Mezcla

Uno de los puntos en los que más hincapié hizo el ingeniero es en su rechazo a la compresión. De hecho, confesó usar los LA-2A, pero de manera muy sutil en la señal. “En muchas de las grabaciones que escuchas actualmente, toda la emoción y todo el color desaparecen porque hay demasiada compresión. Yo nunca hice eso. Jamás pondría un compresor o limitador en el canal maestro, por ejemplo. (…) Ese es uno de los mayores errores que veo en la grabación pop moderna. El material está tan comprimido que han limitado la vida al sonido”

Otro de los detalles no menores fue que reveló que tanto él como Quincy Jones tienen sinestesia. De hecho, el espectro de frecuencias del sonido lo concibe como una paleta de colores. Así, las frecuencias más bajas son de color negro, mientras las altas son doradas. Ello también lo lleva a la hora de trabajar los temas. “El proceso de mezcla en la sala de control lo realizo con un nivel de luz muy bajo, porque creo que el ser humano es principalmente un animal visual, pero la forma en que la música nos golpea es puramente una experiencia auditiva, por lo que trato de minimizar el aspecto visual de lo que está interfiriendo mientras mezclo”, cuenta.

Y claro, a diferencia de muchos interiorizados en el mundo de la producción musical, prefiere el hardware. “No uso plugins. No he encontrado ninguno que suene espectacular. Tengo la fortuna de tener micrófonos, equipos y demases, además de un sistema Pro Tools completo”, contó el ingeniero en entrevista con Reverb.com. Sin embargo, Swedien enfatiza en otros aspectos para aconsejar. “Yo diría que el mejor entrenamiento es escuchar música acústica en un entorno natural. Demasiados de los jóvenes ingenieros de hoy solo escuchan discos. Cuando se requiere un sonido natural o un equilibrio orquestal, no saben qué hacer”, aseguró a Sound on Sound.

“Quincy me dijo una vez que la música es la única magia verdadera en la vida”, reflexionó Bruce Swedien en una de las entrevistas. “Y tiene razón”, cerró.