Pionero proyecto utilizará cable de fibra óptica submarina para detectar sismos en Chile

  • Iniciativa del instituto de investigación francés Géoazur y el Centro Sismológico Nacional busca medir los temblores mucho más cerca de su fuente y avanzar hacia un sistema de alerta temprana.
  • La primera etapa de pruebas se desarrollará en la zona central del país durante noviembre. 

    Científicos del instituto de investigación francés Géoazur, en colaboración con el Centro Sismológico Nacional (CSN), dependiente de la Universidad de Chile, convertirán el cable de fibra óptica submarina Prat, de la empresa tecnológica Gtd, en el instrumento más próximo a donde se originan los terremotos más fuertes en el país, la zona de subducción, con el objetivo de medir los movimientos telúricos mucho más cerca de su fuente, lo que posibilitará caracterizarlos mejor.Diane Rivet y Jean-Paul Ampuero, ambos investigadores de la Universidad Côte d’Azur y del mencionado laboratorio, son quienes lideran la iniciativa, que realizó sus primeras pruebas frente a la costa de Toulon.

    La primera etapa de pruebas en el mar chileno se desarrollará en la zona central en noviembre próximo.

     

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    La ubicación del cable en relación al contacto de las placas.

    Según remarcó el CSN, la importancia de este proyecto radica en que ayuda a enfrentar una de las principales dificultades de Chile en cuanto a la detección sísmica: que una gran parte de los terremotos tienen su epicentro en el fondo marino y hasta ahora no ha sido posible detectarlos sino hasta que las ondas generadas llegan al continente.

    «Este método aprovecha las pequeñas impurezas de las fibras ópticas que, actuando como micro-reflectores, devuelven parte de la luz transmitida por la fibra al transmisor DAS (Detección Acústica Distribuida) localizado en un extremo de ella. Al estirar o contraer la fibra, el paso de una onda sísmica altera la distancia entre estas impurezas, y, por lo tanto, el tiempo de viaje de la luz reflejada, en una cantidad ínfima. Midiendo las fluctuaciones de esa señal luminosa, podemos convertir una fibra óptica en varios miles de sensores sísmicos a distancias de hasta 150 kilómetros», explicó Rivet en un comunicado del CSN.

    «Con esta tecnología desplegada en el lecho marino —añadió—, podremos detectar señales sísmicas mucho más rápidamente que los sismómetros situados en la costa, pero también señales sísmicas de baja amplitud que nos permitirán conocer mejor el funcionamiento de las grandes fallas».

    ALERTA TEMPRANA DE SISMOS Y TSUNAMIS

    El éxito de este proyecto de investigación, en términos de la cantidad y calidad de la información que logre recopilar, abre la importante posibilidad de contar en el mediano o largo plazo con un sistema de Alerta Temprana de Terremotos, que permitiría dar aviso a la ciudadanía, con algunos segundos de anticipación, sobre la llegada de la sacudida de mayor violencia producto de un gran sismo.

    Pero además permitiría mejorar las alertas respecto de los tsunamis.

    «Representa un importante beneficio en cuanto a la alerta temprana de tsunamis, debido a que la información que se utiliza para evaluar el sismo se recibiría en un tiempo considerablemente menor al que existe actualmente, lo cual permitiría entregar de una manera más rápida y precisa la información del análisis efectuado por el Sistema Nacional de Alarma de Maremotos (SNAM) a las autoridades a cargo de la toma de decisiones», indicó el director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), el contralmirante Patricio Carrasco.

    «Contar con sensores más cercanos a la zona donde se encuentran en contacto dos placas tectónicas sumamente activas, que generan grandes terremotos, nos ayudará no solamente a acercarnos a la fuente sísmica con el objeto de caracterizar con mayor detalle el proceso de ruptura, sino que también nos permitirá conocer con mayor anticipación que este proceso se ha iniciado«, señaló Sergio Barrientos, director del CSN.

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    El detalle interior del cable.

    Chile, asentado sobre el denominado «Cinturón de Fuego del Pacífico», es considerado uno de los países más sísmicos del planeta tras Japón y el cuarto más expuesto a sufrir daños mayores por catástrofes naturales.

    Fuente: cooperativa.cl

     

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