Solo 17% de los cargos ejecutivos de primera línea en empresas son ocupados por mujeres

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La brecha de género en el mundo empresarial se acorta año a año, pero las diferencias siguen siendo amplias en los altos niveles.

El Informe de Mujeres en Alta Dirección de Empresas (IMAD) 2018 -realizado a través de una alianza entre Mujeres Empresarias y la Dirección de Estudios Sociales de la Universidad Católica (Desuc)- confirma las tendencias de mediciones anteriores, demostrando la baja participación femenina en altos cargos directivos y la llamada «segregación vertical» (a más alto puesto, menor presencia) y refleja diferencias según sectores económicos y especialidades.

Los resultados -que se presentarán hoy en CasaPiedra- emanaron del análisis de un grupo de 111 grandes empresas del país, compuesto por compañías transadas en la Bolsa de Comercio de Santiago, empresas multinacionales y compañías públicas y del sector bancario, todas con una facturación anual mayor a 100 mil UF y una dotación igual o superior a 100 trabajadores.

Uno de los indicadores más significativos revela la baja presencia femenina en los estratos más altos de la organización. A nivel global, solo un 11% de las plazas directivas son ocupadas por mujeres, mientras que estas ocupan un 17% de los cargos de primera línea ejecutiva. Asimismo, solo un 4% de las compañías son presididas por una mujer en sus directorios, cifra que se repite al analizar el porcentaje de empresas que cuentan con una gerenta general.

Aunque la brecha sigue siendo considerable, la situación parece estar evolucionando. En la medición del año pasado, el porcentaje de mujeres en cargos de primera línea era cuatro puntos inferior (13%).

«No es un gran crecimiento, pero es algo positivo porque habla de que un grupo de empresas están haciendo un esfuerzo por mejorar estos números, pero estamos muy por debajo todavía. La mujeres enfrentan muchas dificultades y barreras en su desarrollo profesional; ya no es un techo, sino que es un verdadero laberinto donde entran factores culturales y sesgos inconscientes que son difíciles de eliminar de un día para otro», asegura Francisca Valdés, directora ejecutiva de Mujeres Empresarias.

Esta disparidad se incrementa en el área financiera. A nivel de directorio, la presencia femenina llega a 10%, a pesar de que las mujeres son mayoría en el total de trabajadores del sector (56%).

Al respecto, Valdés considera que los datos reflejan que «las mujeres están ingresando a la fuerza laboral, pero les cuesta más llegar a los cargos de poder, y eso es lo que queremos animar en las empresas, que cuando se incorporan mujeres a los equipos y a la toma de decisiones, se manifiesta en mejores resultados y le hace bien al negocio».

Tradicionalmente, una de las áreas más «masculinizadas», el sector industrial, exhibe una baja proporción femenina en todos sus niveles, con 9% de mujeres en espacios directivos, a la cabeza de una fuerza laboral en la cual solo el 20% de los trabajadores son mujeres.

En oposición, las empresas de retail muestran una mayor participación femenina en su fuerza laboral (40%), pero la brecha vertical se mantiene, con una distancia entre la presencia total y la de directorios de 29 puntos porcentuales.

El instrumento también reveló variaciones significativas, dependiendo del tipo de empresa. En las compañías pertenecientes al sector público, la distancia entre el total de participación femenina y las plazas de alto nivel ocupadas por mujeres es de 11 puntos. Esta tendencia se confirma en el caso de las multinacionales, en donde la proporción de mujeres se sitúa en un rango que va entre los 25% y 43%. En contraste, en las compañías del IGPA se observan brechas más marcadas, con 23 puntos de diferencia entre el total de trabajadoras y los cargos directivos.

En palabras de Valdés, es urgente avanzar en la paridad en todos los espacios y niveles corporativos, en un escenario en el que -según dio cuenta el reporte- 28% de las empresas no tienen mujeres dentro de sus ejecutivas principales y un 49% no tiene presencia femenina alguna en sus directorios.

«Necesitamos más estudios que avalen por qué es tan importante incorporarlas y también crear más conciencia en las personas que están liderando nuestras empresas. Todavía hay ejecutivos para quienes este tema no es una prioridad y que no se dan cuenta de lo importante que es a la hora de tener mejores empresas», afirma.

«Todavía hay ejecutivos para quienes este tema no es una prioridad y que no se dan cuenta de lo importante que es a la hora de tener mejores empresas».
FRANCISCA VALDÉS
DIRECTORA EJECUTIVA DE MUJERES EMPRESARIAS.

Bárbara Castro y María Ignacia Cominetti
Economía y Negocios
El Mercurio