Vecinos de la Población Bernardo O’Higgins obtienen licencia media laboral a través de la educación popular

La segunda generación de vecinos y vecinas recibió su diploma, luego de que el año 2018 una decena de estudiantes de la Villa Los Glaciares se graduara del mismo programa, ejecutado por Convergencia Social Aysén y la Junta de Vecinos respectiva.


Fueron ocho los vecinos y vecinas de la Población Bernardo O’Higgins que recibieron su diploma de 4° Medio laboral, luego de una emotiva ceremonia en la sede vecinal del mismo barrio. El programa, levantado por profesores y profesoras de manera voluntaria, ya gradúa a la segunda generación de estudiantes, luego de que el año 2018 se realizara una primera versión en la Villa Los Glaciares. La graduación fue acompañada de la actuación de músicos, poetas y actores regionales, y terminó con un simbólico reconocimiento a las y los docentes, quienes recibieron de regalo un pequeño árbol nativo.

Fue el fruto de 7 meses de esfuerzo, en los cuales los estudiantes recibieron clases 2 o 3 veces por semana, de historia, lenguaje, matemática y ciencias, de parte de un grupo de jóvenes docentes que trabajaron de manera voluntaria. Gloria Cárcamo cursó la nivelación junto a su esposo, Cristian Ulloa “la experiencia fue hermosa. Volver a reencantarse con los cuadernos, con profesores, con lápices: conocer gente nueva, fue maravilloso. Llevaba bastantes añitos sin tomar cuadernos ni lápices, porque llevaba bastante tiempo dedicada a los hijos, a los nietos, etc.”, declara. Otra de las graduadas, Lida Cárdenas, comenta que decidió participar del programa porque “quería terminar mi cuarto medio, hace mucho tiempo que lo dejé de lado porque empecé a trabajar”.

Si bien los anuncios oficiales celebran la alta escolaridad de los chilenos y chilenas, el Ministerio de Educación reconoce que hay casi 5 millones de compatriotas que no terminaron la enseñanza media. Lo que motivaría la deserción es la necesidad de trabajar, la maternidad o paternidad, y el cuidado de familiares enfermos. Así, lejos de la caricatura de los “NINIS” (personas ‘flojas’ que no trabajan ni estudian), la razón está en las desigualdades de fondo que pueden dificultar o hacer casi imposible continuar los estudios.

El programa fue posible gracias a la activa participación de la Junta de Vecinos, presidida por Gladys Jaque, quien fue central en la difusión y el despliegue del proyecto en la Población Bernardo O’Higgins. Cuando uno de los docentes, vecino de la Población, se acercó a proponerle la idea, la dirigenta evaluó que “como JJVV vimos que era un beneficio social, porque hay mucha gente que necesita tener un 4° Medio laboral”. Su evaluación final es positiva: “Al final fue muy gratificante […] Con ese frío iban todos los profesores, no faltaron nunca. Confieso que tenía un poquito  de temor, de convocar a la gente y que fallaran los profesores, pero fueron muy formales siempre”.

Es esta realidad la que motivó a Convergencia Social a iniciar el programa de Nivelación de Estudios con Fines Laborales, junto a profesores y profesoras militantes e independientes. Esta iniciativa, actualmente, no tiene equivalente en ninguna otra institución. Yarela Gómez, una de las profesoras de la iniciativa, aclara que el Ministerio de Educación pone a disposición distintas fechas para que las personas interesadas rindan la prueba, sin embargo, “el sistema solo se encarga de inscribir, entregar temario […] los futuros evaluados no reciben ningún tipo de ayuda u orientación en la preparación para esta prueba, debiendo arreglárselas por su cuenta”. Aclara que la licencia de enseñanza media laboral no permite continuar estudios, pero sí postular a puestos de trabajo y renovar la licencia de conducir; de ahí la urgencia de iniciativas de este tipo para una población adulta que busca terminar sus estudios o asegurar su empleo.

Si en la vez anterior se buscaron aportes de organismos públicos (sin éxito), en esta ocasión toda la iniciativa se financió exclusivamente vía autogestión. Así por ejemplo, los materiales de estudio fueron donados por los profesores y profesoras, y la Biblioteca Popular Trinchera Utopía; el espacio y la leña, por la Junta de Vecinos; la ceremonia final fue financiada con aportes de amistades y de los mismos docentes. “Este apoyo de la misma gente ayuda a que la comunidad se comprometa con el proceso; además, nos da autonomía para llevar todo a nuestro ritmo y con nuestros recursos, sin depender de las decisiones de otros” señala Patricio Silva, uno de los organizadores.

Carmen Bello, una de las estudiantes, concluye que luego de dar la prueba se sintió “muy feliz, pensé que no iba a poder, pero me di cuenta que nunca es tarde para estudiar. Feliz con mi cartón”. Gloria Cárcamo también afirma que “me daba miedo dar ese paso, pero ahora me siento llena, realizada. Cuando recibí mi certificado, fue una meta más cumplida en mi vida (…) tengo mi certificado enmarcado”.

Considerando el actual estallido social, que levanta una fuerte crítica a la desigualdad en nuestro país, se evalúa la posibilidad de realizar iniciativas similares de educación popular en una tercera Junta de Vecinos, el año 2020.