Treinta personas completaron una formación en hidrógeno verde que combinó conocimientos técnicos con el análisis de posibles aplicaciones en sectores productivos de la región.

Treinta emprendedores, profesionales y actores del ecosistema productivo de Aysén completaron una formación de cuatro meses en hidrógeno verde, orientada a generar capacidades locales para comprender esta tecnología, evaluar sus posibilidades y explorar eventuales aplicaciones vinculadas con la realidad productiva regional.
El Programa Viraliza “Formación en Hidrógeno Verde”, financiado por Corfo y desarrollado por Patagonia Sostenible (PASO), junto a la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Seremi de Energía de Aysén, contempló ocho sesiones presenciales, talleres prácticos y una visita técnica. Durante el proceso, las y los participantes conocieron la cadena de valor de esta tecnología y analizaron oportunidades relacionadas con las características del territorio.
Uno de los principales desafíos fue llevar la conversación sobre el hidrógeno verde a una escala regional: analizar dónde podría tener sentido esta tecnología en Aysén, qué servicios podrían desarrollarse en torno a ella y qué capacidades necesitarán los profesionales y empresas para participar en futuros proyectos.
A partir de ese trabajo, los participantes exploraron alternativas relacionadas con sectores como el turismo y la salmonicultura, considerando posibles aplicaciones en lodges, pontones y otras operaciones productivas presentes en el territorio.
Para el gerente general de Patagonia Sostenible, Claudio Sanhueza, la formación permite que Aysén comience a prepararse frente a tecnologías que podrían adquirir mayor presencia en los próximos años. “Anticiparse, conocerlas y entender cómo aplicarlas nos da una ventaja comparativa”, señaló.
El hidrógeno verde es todavía una industria emergente y el programa no implica la ejecución inmediata de proyectos industriales en Aysén. Su propósito es contribuir a que la región cuente con personas capaces de comprender esta tecnología, evaluar oportunidades y participar en futuras iniciativas cuando existan las condiciones para avanzar.
El director de Corfo Aysén, Francisco Saldivia, destacó la importancia de acercar conocimiento especializado a los territorios. “Buscamos crear capacidades también en la formulación y evaluación de proyectos, y que esto tenga posibilidades de aplicación no solamente en el ámbito energético, sino también en el desarrollo productivo de la región”, sostuvo.
La formación reunió a personas vinculadas con distintas áreas productivas y ambientales. Claudia Azocar, representante de una pyme dedicada a proyectos eléctricos, valoró especialmente el intercambio entre los participantes. “La parte técnica se puede encontrar, pero el compartir experiencias se gana. Eso es lo más valioso de este tipo de instancias”, expresó.
Desde la academia, Patricio Lillo, académico de la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile y director del curso, destacó las capacidades observadas durante el proceso. “Nos llevamos también mucho aprendizaje y nos vamos optimistas respecto de las condiciones que existen en la región para que transiciones tecnológicas de este tipo puedan ocurrir”, afirmó.
Tras cuatro meses de formación, el desafío será dar continuidad a las capacidades y redes generadas. Las instituciones participantes destacaron la importancia de mantener la colaboración entre el sector público, la academia, profesionales, emprendedores y empresas para avanzar en la identificación y evaluación de iniciativas vinculadas con las energías limpias y las necesidades productivas de Aysén.










