Especialistas advierten sobre una sofisticada modalidad de “vishing” que utiliza datos filtrados, manipulación psicológica e incluso Inteligencia Artificial para engañar a las víctimas.

Una nueva alerta encendió las alarmas en el sistema financiero chileno luego de que distintas entidades y expertos en ciberseguridad advirtieran sobre una evolución de las estafas telefónicas conocidas como vishing. Esta vez, los delincuentes no buscan únicamente obtener claves o códigos bancarios, sino convencer a las personas de activar funciones en sus propios teléfonos mediante el uso del código *21.

La técnica se basa en una combinación de ingeniería social, presión psicológica y acceso a información personal filtrada, permitiendo a los estafadores construir escenarios altamente creíbles para engañar a las víctimas.

¿Cómo opera la estafa?

El fraude comienza con una llamada aparentemente legítima. Gracias a técnicas de spoofing, los delincuentes pueden hacer que el número entrante aparezca con el nombre o identificación del banco de la víctima.

Durante la conversación, el supuesto ejecutivo alerta sobre un fraude en desarrollo con mensajes como: “Están intentando vaciar su cuenta ahora mismo” o “Detectamos movimientos sospechosos y necesitamos actuar de inmediato”.

Para aumentar la credibilidad, los atacantes manejan información personal obtenida de filtraciones de datos: nombre completo, RUT, banco asociado, compras recientes o incluso antecedentes familiares.

Bajo presión, solicitan a la víctima marcar *21 seguido de otro número, asegurando que esto permitirá bloquear operaciones fraudulentas.

Sin embargo, expertos explican que el código *21 está asociado al desvío de llamadas en determinados sistemas telefónicos, lo que podría redirigir comunicaciones hacia números controlados por terceros. De esta forma, llamadas de verificación o procesos de autenticación podrían terminar siendo interceptados.

Jóvenes y profesionales: el nuevo foco de los estafadores

Aunque históricamente los adultos mayores eran considerados las principales víctimas de este tipo de delitos, especialistas advierten un cambio importante en el perfil afectado.

El crecimiento de la banca digital y las operaciones financieras desde dispositivos móviles ha ampliado el objetivo hacia jóvenes, trabajadores y personas con alta confianza en sus conocimientos tecnológicos.

Según explicó Diego Cáceres, académico de la Escuela de Tecnología de la Universidad UNIACC, los delincuentes aprovechan la rutina acelerada, el estrés laboral y la denominada “fatiga digital” para reducir la capacidad de análisis de las víctimas.

Además, indicó que algunas organizaciones criminales ya incorporan herramientas de Inteligencia Artificial generativa para clonar voces, simulando ejecutivos bancarios o incluso familiares para aumentar la sensación de urgencia y confianza.

Recomendaciones para evitar caer en la estafa

Expertos en ciberseguridad entregan una serie de medidas para reducir riesgos:

  • Cortar la llamada inmediatamente si solicitan realizar acciones en el teléfono o entregar información sensible.
  • Nunca marcar códigos indicados por terceros durante llamadas inesperadas.
  • Verificar directamente con el banco utilizando la aplicación oficial o números publicados en canales oficiales.
  • Revisar configuraciones del celular si existe sospecha de haber activado desvíos de llamadas.
  • Utilizar autenticación biométrica y claves distintas para desbloqueo del teléfono y aplicaciones bancarias.
  • Desconfiar de mensajes alarmistas o urgentes, especialmente cuando buscan apresurar decisiones.

Los especialistas reiteran que ningún banco legítimo solicitará por teléfono activar códigos, entregar claves o modificar configuraciones del dispositivo para evitar un fraude.

La principal defensa frente a estas nuevas modalidades sigue siendo la misma: detenerse, desconfiar y verificar antes de actuar.